9/5/10

La gran ciudad del sueño

Pablo Neruda pedía “recordar a Miguel Hernández, que desapareció en la oscuridad”. El chileno que confesó vivir nos pedía recordarlo, porque “recordarlo a plena luz es un deber de España, un deber de amor”.

Joan Manuel Serrat, en la celebración del centenario del poeta de Orihuela, ha vuelto a cantar
para que no olvidemos al Hijo de la luz y de la sombra. "Pocos poetas tan generosos y luminosos, este hombre que aquel momento de España desterró a la sombra”.

Desde la sombra de la cárcel alumbró Miguel Hernández “Dos cuentos para Manolillo (cuando sepa leer)”. Leo en el facsímil de estos cuentos (edición de José Carlos Rovira, Palas Atenea 1988): "La ardilla gris dijo: Llévenme ustedes, por favor, a la gran ciudad del sueño, donde no hay pena ni dolor...”. Para escribirlos para su hijo Manuel Miguel, tuvo que utilizar papel higiénico de estraza. Todo lo hizo, como después nos habló Neruda, en aquel momento de España.


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